Cada ser humano tiene un número muy limitado de personas que adora, que quiere, y que necesita a su lado. Y solo con estas personas uno puede llegar a ser feliz.
Cual es el problema?
Que una vez uno llega a ser feliz con una persona, que ya no solo la quieres, sino que la amas, cree estar en la plenitud. Que nada va a ir mal.
Y es justo en ese momento donde uno deja de preocuparse cuando ha de decir algo, o deja de interesarse por cómo le sentarán a esa otra persona. Creemos que entenderá cada uno de nuestros sentimientos, aún sin darnos cuenta de que muchas veces creamos barreras para que nadie llegue a ellos.
Y es justo en ese momento donde uno deja de preocuparse cuando ha de decir algo, o deja de interesarse por cómo le sentarán a esa otra persona. Creemos que entenderá cada uno de nuestros sentimientos, aún sin darnos cuenta de que muchas veces creamos barreras para que nadie llegue a ellos.
No seáis estúpidos. Que una persona os quiera, os ame, no es una cruz.
Es un regalo. Un regalo que debemos cuidar día a día. Y sobre todo, es una preciosa joya que nunca, nunca debemos rayar.
Y pase lo que pase, nada, nada justifica que lo hagamos.