lunes, 26 de diciembre de 2011

Estupidez humana.

Nadie sabe cual es el límite de la estupidez humana. Yo simplemente aportaré mi opinión, y esta demuestra que la estupidez humana no tiene fronteras. Siempre somos capaces de hacer daño a las únicas personas que no se lo merecen. Y eso demuestra que somos tontos, muy tontos.
Cada ser humano tiene un número muy limitado de personas que adora, que quiere, y que necesita a su lado. Y solo con estas personas uno puede llegar a ser feliz.

Cual es el problema?

Que una vez uno llega a ser feliz con una persona, que ya no solo la quieres, sino que la amas, cree estar en la plenitud. Que nada va a ir mal.

Y es justo en ese momento donde uno deja de preocuparse cuando ha de decir algo, o deja de interesarse por cómo le sentarán a esa otra persona. Creemos que entenderá cada uno de nuestros sentimientos, aún sin darnos cuenta de que muchas veces creamos barreras para que nadie llegue a ellos.
No seáis estúpidos. Que una persona os quiera, os ame, no es una cruz. 

Es un regalo. Un regalo que debemos cuidar día a día. Y sobre todo, es una preciosa joya que nunca, nunca debemos rayar.

Y pase lo que pase, nada, nada justifica que lo hagamos.

martes, 13 de septiembre de 2011

1


Antes de presentarme os hablaré un poco de mi situación.
Sí, soy uno de esos que por la calle destaca, la gente no hace otra cosa que observarme de arriba a abajo. Debe de ser que no ven muchos como yo. Os adelanto, por si acaso, que no soy egocéntrico, más bien, lo odio.
Sigamos. No soy rubio, y no tengo los ojos azules. Ni siquiera verdes. Mi pelo no destaca por tener una melena muy extensa, diría que es todo lo contrario. Brilla por su ausencia, y los escasos pelos que todavía pueblan la parte alta de mi cabeza amenazan con desaparecer. Que crueldad, verdad, señores. Pues no. Rotundamente, una, dos, y hasta tres veces no.
Os habrá sorprendido, imagino, el uso de la palabra “señores”, tan poco común hoy en día. Pues bien, en mi pueblo, donde me crié, la educación era el pilar más importante que podía haber. Y lo de la crueldad de mi cabellera, os explicaré algo.



Por partes, con las pistas dadas, podéis deducir que no soy un chico de ciudad. Hasta que no soy un chico, sino que más bien soy entrado en años, maduro, o como más me gusta decir, con más experiencia que otros más jóvenes. Sí, quizás así quede más bonito.
No soy alto tampoco, ni bajo. Digamos que no soy ningún extremo, y tampoco a lo ancho y a lo estrecho. Si, hubo un tiempo que fui delgado. El paso del tiempo hace que nuestra silueta de perfil coja una perspectiva diferente. Pasas de ser lo que denominamos tabla, a tener, mm... como explicarlo, pasas a ser más un poco barril. Pero no os preocupéis, es normal. Y eh, los que se rían al leer esta descripción, que se acuerden en veinte años. Sino al tiempo.
Podéis también entender que no soy como los demás, creo que eso es algo que quedó demostrado ya. Ahora debéis intuir el qué me diferencia de esta gente, y si solo me diferencia de esta gente, o de todo el mundo.

Como persona dudo ser nada especial, así que no, este no es el aspecto que me distingue. Soy un hombre sencillo, amigo de mis amigos y enamorado de mi pareja. Vivo una vida normal, por las mañanas voy a trabajar, y por las tardes me dedico a escribir. No es mi trabajo. Es imposible vivir escribiendo, y más si lo que escribes no es “vox pópuli”, o simplemente algo que no interesa leer, o siquiera que salga a la luz. Ya veis, eso sí me une a algún grupo de personas. Hago cosas que no todo el mundo valora ni acepta. Comprobado que esta característica mía no es única, y así aprovecho para repetir que esto no es lo que me diferencia. Pero sigo, trabajo como repartidor. Es uno de los pocos trabajos a los que tengo acceso. Llevo una enorme carga encima, una carga con la que nací. Por cierto, la expresión “enorme carga encima” está repleta de una ironía treméndamente mal hecha, pero qué queréis que haga, no todos tuvimos la suerte de estudiar.
Poco a poco alguno se irá haciendo sus ideas, y tras leer mis palabras habrá ido tachando de su lista las posibilidades, el qué me diferencia del resto lo suficiente como para ser raro donde estoy ahora, pero que me hace normal en otros sitios.
Guau, creo que aquí está la pista más importante. Igual a alguno se le pasó por alto, por lo tanto, vayamos a releer la frase. “... el qué me diferencia del resto lo suficiente como para ser raro donde estoy ahora, pero que me hace normal en otros sitios”.
Sí, no dudaré de que alguno habrá entendido que estoy viviendo en un sitio el cual es diferente de donde nací. Lo siento si alguien se sintió insultado o estúpido con esta explicación. Espero que acepte mis disculpas, pero creo que lo más importante de esta historia es entender esta primera parte. Sino, el resto será en vano.

Vale, ahora que eso creo quedó bastante claro, sigamos. Nací en otra ciudad diferente a la cual habito y por la cual paseo mi silueta día a día. Que aprovecho, admito no es una silueta muy agradable, mi presencia no levanta pasiones, al margen de que la gente me mire. Digamos que no es una mirada de esas que la juventud llama “atractiva”. Ni tampoco es mi acento lo que es diferente. Por lo tanto soy de otro país, y venga va, os lo adelanto ya, soy de otro continente.
Habréis abierto un abanico de posibilidades, no muy grande todo sea dicho, pero lo habréis hecho.
No hay muchos continentes aparte de Europa, lugar al cual tuve que ir para comer. Sí, algunos aquí se quejan de que estas galletas están más caras que las otras. Que el pollo tiene mejor sabor si es de corral. Y otros critican el precio “excesivo” del marisco.
A menos kilómetros de los que imaginan hay otro mundo. Hay un mundo donde todo tiene ese precio excesivo. Sí, aquí no uso comillas. Ya que en el primer excesivo buscaba mofarme de su opinión sobre el precio. En el segundo hablo de algo real, que mucha gente desconoce.
Tengo amigos que no se lo creen. No entienden como soy capaz de vivir junto a mi mujer, pagar un alquiler y comer bien con el sueldo de un simple repartidor, que para más inri, no trabaja diariamente, sino cuando hay trabajo.
Digamos que la hipoteca a tipo fija me ayudó mucho, sí. Al principio salía más rentable el tipo variable. Pero un “abuelo” de mi aldea siempre me decía: “Si tienes dos opciones no cojas la más fácil, bonita, o sencilla. Suele ser la mala”. Llamamos abuelo a todo aquel ser adulto, hombre por supuesto, que para nosotros llega a ser un guía. Hay pocos “abuelos”, ya que allí pensamos que sólo son, los que a base de la experiencia llegan a viejos. Aquí no usaré la palabra veterano o experimentado, usaré viejo. Viejo denota un estado psíquico y físico.
Si llegan lejos, es que pasaron muchos baches, muchas piedras, y muchas decisiones más o menos acertadas, por lo tanto, siempre, siempre los escuchamos.
A estas alturas pensaréis como una persona aparentemente sin estudios, o sin la posibilidad de acceder a ellos escribe de la forma que escribe, es más, alguno se sorprenderá de mi capacidad de escribir. Ingenuos. Otro se preguntará por qué sé de tipo fija, variable...
Bien, en mi país acabé por ser un experto economista. Os preguntaréis qué narices hace un experto en economía en un país escaso en esto, economía. La verdad no lo sé, y nunca lo supe. No fui capaz de ganarme mi trabajo allí. Un título no te daba trabajo. Y tampoco mis conocimientos acabaron siendo tantos como pensé ya que al llegar a mi “nueva vida” encontré de todo menos trabajo de economista. Acabé repartiendo lo que hiciera falta. Eso sí, la economía me fue muy muy valiosa para mi nueva función. Aprendí a que mis ingresos eran variables, y no fijos. Y para eso estudiar una carrera... en fin.
Para el que no se percatara, sí, eso también era ironía. Perdonar que me cueste, quizás mi humor es más seco del que hay aquí. Y eso igual tiene que ver en que no es agradable ver como te miran raro por la calle. Día tras día lo mismo.
Sí, soy africano. Sí, a mucho orgullo.
Mucha gente dice ser de una tierra, de un país, de un continente. Pero recurre a nuestra fidelidad, a nuestro respeto y a nuestra confianza en ellos para creerlos. Ya que no tienen muestras.
Mi color de piel. No solo el ser de color negro, sino lo intenso de este muestra, o da ayudas para imaginar de dónde soy. La marca de mi cara, para el que piense que fue aceite hirviendo, es una de las características de mi pueblo. Ese trueno tampoco es una muestra de mi amor por ese Harry Potter. Aunque ojalá hubiera unos cuantos como él por allá.

Me río, a carcajadas (nota de autor, es ironía, sí, ahora también) cuando aquí se protesta de que un niño es infeliz, de que no tiene nada que hacer, o que se aburre.
Mirar, allí un niño no se aburre. Por dos grandes motivos, aunque digan que esté mal generalizar a veces hay que hacerlo, ya que no dudo que aquí haya niños a los que le pase eso, pero eso sí, son una ínfima minoría.
El primero, aunque alguno me vaya a llamar insensible (creerme, uno acaba siéndolo si vive lo que yo viví) es que simplemente uno no llega a ser siquiera niño. Muere antes. Así de fácil, de sencillo. Duele verdad? Imaginar lo que le duele a la pobre madre. Ya que no olvidéis que seguramente no sea el primero que se le muere.
El segundo, no menos importante, es que allí no hay niños. Naces, aprendes a caminar, y segundos después ya tienes una función asignada. Y da igual lo absurdo de esta, has de hacerlo. Sí o sí. Como si es sentarse encima de una piedra que esté unida a una cuerda, y ésta a una vaca. A veces hasta lo único que hay que hacer, es no hacer nada. Pero en un sitio concreto. Fuera de ese sitio, molestas, estorbas, entorpeces o como cada uno quiera llamar a esa otra persona que está trabajando. Esa, esa es la jodida diversión, el puñetero pasatiempo de esos niños que vemos por la tele. Creerme si os digo que llevar un bidón de agua durante 10 kilómetros puede llegar a ser su salvación eh. Por lo menos durante el trayecto sueñan. Pocos sueñan que son personas. Yo nunca lo soñé. Soñaba que era un león, el rey, con mi melena y todos a mis pies. Otros sueñan ser un árbol. Harían lo mismo que siendo un ser humano, pero estorbando un poco menos. Y hasta servirían para dar calor en el frío invierno.

No me malinterpretéis, esto no es una crítica a la sociedad actual. Es simplemente la realidad. No hay más.  

lunes, 29 de agosto de 2011

A veces te sientes mal. Sentirse mal es algo a lo que uno nunca se acostumbra, por mucho que haya gente que diga que si. Es un sentimiento negativo, que no trae nada bueno, y normalmente, viene precedido de un sentimiento de culpa por algo que hicimos de forma, o manera errónea, pero nunca buscando causar dolor en la otra persona.
Es importante esto ultimo, ya que sin el, el sentirse mal nunca, nunca llega.

Por lo tanto, cuando te sientes mal, es cuando consigues que una persona vea de una forma diferente, algo que tu haces por ella. Diferente a lo que tu intentabas.

Y me siento mal. Es absurdo saber que haces sentir mal a alguien, y no ser capaz, no tener la cabeza suficiente para frenar, para dar marcha atrás. Pero no siempre es facil darse cuenta. A veces, piensas que lo que haces, es lo correcto, que estas en el buen camino, cuando vas totalmente en direccion contraria... Otras, crees hacer feliz a alguien con determinadas cosas, y sinceramente, lo unico que consigues es que esta persona cada vez odie mas eso que hagas.

En resumen, no siempre es facil tener la cabeza fria y pensar bien todo, y mas cuando es con una persona que te importa. Cuando es una persona a la que no solo quieres, sino aprecias, y llegues hasta a amar.

En ese momento nos odiamos mas que nadie nos pueda llegar a odiar jamas. Nos sentimos mal, quizas como una mierda.

Y deseamos desaparecer.

domingo, 29 de mayo de 2011

La ruleta rusa.

Dicen que no hay juego más peligroso en la vida, que la Ruleta Rusa, donde en grupo, o de dos, se coge un revólver, que será recargado con balas, puestas en su sitio al azar, después, se girará el tambor.

Un jugador pone la pistola en la sien del otro, y dispara. Puede vivir, o morir. Es así de fácil..

Lo que ellos no saben, es que hay un juego peor, que es el juego del amor.

En un principio, es simple, hay dos personas, si sienten lo mismo, o algo muy parecido, el juego sigue. Si una de las dos personas, o las dos personas no sienten nada especial, el juego se acaba.

Si es así, porque digo que es peor?

Porque en uno mueres de verdad.
En el otro...

Te sientes muerto en vida.

lunes, 23 de mayo de 2011

Vinte e tres do cinco.

Os voy a pedir un favor, cuántas veces os dijeron que os querían en toda vuestra vida?

Pues ahora un pequeño detalle, por muchas personas que os lo digan, a veces hace falta que solo una persona lo haga, para que le des el valor correcto.

- Porque me das las gracias si te digo que te quiero?

+ Justamente por eso, por quererme.

martes, 17 de mayo de 2011

17:17.

Vouvos contar unha historia, é unha historia sinxela, xa que pode ser a de calquera persoa.

O rapaz do que conto a historia non ten nada que non teña ninguén, sabe que o seu sorriso non é moi bonito, as súas apertas non son as máis fortes ou as máis agradables. A súa estatura non sobrepasa á da media da xente da súa idade, máis ben case non chega a ela. Non está excesivamente delgado, mais tampouco está con quilos de máis.

Agora imos ós aspectos máis importantes, é un rapaz que lle gusta moito ver sorrír a xente, e cando nota que non son capaces de facelo, fai cousas para buscar ese sorriso, e en busca del, fai o que faga falta.

Considérase un rapaz alegre, malia que dende hai uns meses xa non mira ás cousas de forma tan positiva, e cústalle moito poder dicir que é feliz. Non cree na felicidade, xa que pensa que iso é un conto vello e absurdo, mais sí cree en momentos felices, ou en persoas que nos fan sentir ben, coas que sentímonos relaxados con só telas ó noso lado.

Non cree nos para sempre, xa que pensa que iso é a primeira forma de que algo rompa. Xa sexa unha amizade, ou unha parellla.

Pola contra, el pensa que un debe estar coa súa parella sempre que se sinta ben, que pase bos momentos ao seu carón, e para el, iso é o máis importante.

Está contra todo o que esté organizado de forma excesiva, xa que pensa que na vida, todo é máis bonito cando é improvisado, aínda que sabe que a improvisación, non sempre é boa, e non se pode deixar todo á improvisación.

A xente tamén pensa que é un rapaz moi forte, mais eu pódovos dicir que non, que soamente semella ser forte cando pensa que a outra persoa necesita miralo así, non é ser falso, simplemente é para darlle forza e ánimo a outra persoa.

Dende pequeno pensou nun mundo ideal, que toda a xente sería feliz, e agora dase conta de que as cousas non son como el esperaba, e se cadra, por iso non ten o sorriso como tarxeta de visita sempre, mais podo xurarvos unha cousa, sempre terá un sorriso para quen o precise.


Preguntarédesme como sei tanto desa persoa, ou quen é.

Antes de nada, vouvos pedir perdón, xa que pode que me trabuque en moitas cousas mais falar dun mesmo non é nada sinxelo.

E sí, esa é a miña forma de verme a min mesmo.


Agora que xa sabedes que son eu, o que sae reflexado no texto, ei de dicirvos unha cousa máis, moita xente di que o amor é unha merda, e eu son un deles, xa que sí, disfrutámolo, mais sufrimos por iso tamén.

Pero non vou ser hipócrita, nin mentirme a min mesmo, estou namorado, e estou namorado dunha persoa que é capaz de facerme pasar moi bos momentos, dunha persoa a cal con só tela ó meu carón síntome ben. Estou namorado dunha persoa que é capaz de facerme sentir só, aínda estando ó meu lado. Como é isto? Pois ben sinxelo, estou namorado dunha persoa maravillosa, que terá ás súas cousas malas, coma todos, mais para min ten moitas cousas boas, que síntoo, pero non publicarei eiquí, xa que esas cousas, soamente as ten que saber ela.

Se cadra, o máis importante é que estou cunha persoa, coa cal os meus defectos non son tantos coma cando estou sen ela.

Porque ningunha persoa mellor que ela, dame a calma que preciso en moitos intres.

sábado, 14 de mayo de 2011

.

Huír, marchar, partir, largarse, escapar...

Muchas palabras que significan lo mismo.

Go out.

miércoles, 11 de mayo de 2011

-.-

Cando un non sabe que vai escribir, din os que saben disto que o mellor que pode facer é escribir, poñer os dedos sobre o teclado e deixar que vaian sós.

Un o pensa e semella unha toleira dun escritor esa frase, mais podo asegurarvos que é certa, así que ahí vou.

Isto pode que non teña nin pés nin cabeza, pero podo xurarvos unha cousa, sae do fondo do meu corazón.


Ás veces, os homes, por natureza chegamos a odiarnos. E o facemos porque sentímonos culpables de cousas, porque unha vez fixemos algo, dámonos conta de que non fixemos o correcto.

Odiámonos, outras veces porque non fixemos o que desexamos, e se cadra, isto é o peor. Ir contra o que un quere facer, ou non face o que un quere, que supoño, é o mesmo.

Cando un chega a odiarse, prométovos eu, que o fixen xa bastantes veces, o sentimento que temos é moi moi malo, e o único que queremos facer é marchar, lonxe, o máis lonxe posible.

Ir onde ninguén nos coñeza, e se pode ser, ir onde ninguén chegue a coñecernos.

Pode parecer que estou tolo.

Mais quen nunca desexou marchar onde ninguén sepa quen é, que levante a man. E dubido que esté a dicir a verdade...


E se a di, ben por el.


Pero eu, eu, un rapaz máis dunha cidade calquera, desearía marchar onde ninguén chegase a coñecerme.

martes, 10 de mayo de 2011

Non o leas...

Non leas estas liñas miña ruliña, non leerás nada novo, mais tampouco leerás nada que eu deba esconder.

Non as leas, porque nelas está todo o que eu sinto por ti.

Non as leas, simplemente porque non vas ler nada que aínda non sepas.

Non as leas porque xa sabes que quérote. E que iso non se lle di a ninguén se non se sinte de verdade.

Non as leas, porque eiquí está escrito o que sínto cando observo o teu sorriso cada mañá, e iso, miña rula, iso non se pode pagar.

Non, non sigas lendo isto, porque nestas verbas soamente poderás comprender o que sinte un rapaz namorado.

Non, por favor, daquí non pases, xa que a partir daquí, poderás comprobar canto necesito bicarte, darche tantas apertas coma necesites, e simplemente pasar as tardes ó teu carón, sen facer nada máis que mirar a túa cara.

Non, non me preguntes que ten a túa cara, eu todavía non o sei, e dubido chegar a sabelo, mais iso, rula, iso é o mellor.

Porque non, non sei o que ten, mais namoreime dela.

Se cadra, tampouco sei que ten a túa forma de ser, de pensar, de facer as cousas, e non cho nego, hai algunas cousas que eu non entendo, ou non comparto coa túa forma de ver o mundo, ou simplemente de facer algo, mais ruliña, nena dos meus ollos, namoreime de ti por ser como eres.

Agora que saiu o tema, non, tampouco sei que terán os teus ollos, porque non teñen nada que non teñan outros, mais para min son completamente diferente aos do resto da xente.

Tampouco logro atinar co motivo polo cal necesito mirarte cada mañá, cada tarde ou cada noite.

Non sei o porqué, mais xúroche, rula, que se chegaches ata aquí, é porque interesache ler isto.


Así que non teño mellor forma de rematar todo isto que...


Dicindo que aínda que o pensei durante moitas noites, non, non sei o porqué, mais...


Estou namorado de ti.


Poema XII de Pablo Neruda.

(O poema está en castelán, e como tal, aparece en castelán.)

Miña ruliña, ahí o tes.

Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma.

Es en ti la ilusión de cada día.
Llegas como el rocío a las corolas.
Socavas el horizonte con tu ausencia.
Eternamente en fuga como la ola.

He dicho que cantabas en el viento
como los pinos y como los mástiles.
Como ellos eres alta y taciturna.
Y entristeces de pronto, como un viaje.

Acogedora como un viejo camino.
Te pueblan ecos y voces nostálgicas.
Yo desperté y a veces emigran y huyen
pájaros que dormían en tu alma.



Non vou dicir nada máis, quérote miña ruliña. Quérote de verdade.

lunes, 9 de mayo de 2011

221.

Isto do amor é moi complicado, ou mellor, creo que a palabra sería complexo.

Ninguén é capaz de explicar cando comezas a xogar a namorarte o que chegarás a sentir, pola simple razón de que cada un o vive da súa maneira.

O problema, é cando deixas de xogar, e daste conta de que estás a namorarte de verdade.

Xusto nese momento é cando daste conta de que xa é demasiado tarde como para dar volta atrás, e lle dis a túa moza, “Agora, soamente nos queda camiñar xuntos, nesta viaxe na que pasaremos moitos momentos, bos, malos, pero ó final serán momentos xuntos, que é o que conta”.


Podo asegurarvos unha cousa, e que ninguén se engane, nin pense que non digo a verdade.

Non teño a moza máis guapa, nin sequera a que mellor corpo ten.

Non teño a unha moza que me conta tódolos seus problemas, e se cadra, tampouco falamos de tódalas cousas que lle fan dano, xa que cústalle moito falar desas cousas, que tanto dano lle fan.

Non é a muller máis alta do mundo, nin a máis delgada, mais iso non me importa...


Pero sabedes qué? Sí podo asegurarvos unha cousa...


Teño a moza que para min é a máis guapa, e iso sí é verdade. E para min, o seu corpo é o mellor.

E non me conta tódolos seus problemas, mais sí estou seguro de que me gusta como é, máis ben, namoroume a súa forma de ser, e de facer as cousas.

E agora non voume queixar que non fai algunas cousas, xa que se as fixera, podería ser que non estiveramos xuntos...


Así que, vouvos dar un consello...

Diréivos como miro eu todo isto...


O importante, non é como sexa esa persoa, o importante, é que esa persoa teña cousas que che namoren, e a miña moza, as ten.


Namoreime dela por como é, non por como eu quero que sexa.


Así que, o meu consello é, se de verdade merece a pena todo o que pasáchedes xunto a esa persoa que tanto queredes, loitade, loitade polo voso, loitade xuntos, porque nisto, estades dous, e aínda que un loite, se o outro non axuda, é completamente imposible.


Así que, non, non escatimedes en forzas cando hai que loitar pola persoa que queres, porque moitos, moitos momentos poderás sorrír grazas a esa moza.

É non mo vades negar, porque non podedes...


Pero moitas veces, grazas a esa persoa sodes capaces de dicir, son feliz.


Grazas Ainoa, por todo.

domingo, 8 de mayo de 2011

...

Ás veces, tentamos de facer sorrír os demáis, e olvidamos que se cadra, o máis importante é facernos sorrír a nos mesmos, xa que así, os demáis terán un motivo máis para facelo eles.

jueves, 5 de mayo de 2011

Quen nunca desexou camiñar sen rumbo?

Miña rula, que pasou co teu sorriso? Esquecéchelo nalgún lugar perdido? Porque eu tratei de atopalo, mais non o encontro. Dime, onde o deixaches? A túa cara non é bonita sen el, así que xa sabes, localízao para volver ter esa cara namoradiza que sempre tiveches.

Hai, miña rula, e que é da ledicia que expresabas sempre co teu camiñar? Iso non, iso non o perdas, porque obrígasme a camiñar contigo a buscala.


Pero eh, ruliña do meu corazón, que pasou contigo? Onde estás? Búscote, mais non te atopo. Busqueite en tódolos lugares posibles e nada, non queda nin sequera o esbozo da túa presenza, non queda nada, será, que quizáis ti xa non estás.


Agora deime conta da realidade, ti soamente es un alma enviada do ceo, e a túa única misión e non parar, nunca, baixo ningún concepto. Sempre vas camiñando, dun lugar ó outro, e pode ser que só pares cando teñas medo, mais iso raras veces ocorre.


Quizáis o teu destiño sea ese, camiñar sen ir a ningures, e pode ser, miña rula, que así chegues o teu lugar. E alí, xa non teñas que pensar en camiñar máis.

Aínda que dubido que ti teñas algún lugar, alma que non se conforma con ver un sitio, se pode mirar cen.


Camiña, camiña sen mirar atrás, lembra, ou non esquezas que soamente os que camiñan coa cabeza erguida son merecedores do mellor premio, e ti, que o fas coma ningunha, móstralle o mundo que camiñando, sen buscar chegar a ningún sitio, chégase sempre o sitio que desexamos.